La fase de “engrosamiento” y el nuevo sistema inmune
Tras recibir las células madre, el cuerpo necesita tiempo para que estas se asienten en los huesos y comiencen a producir sangre sana. Este proceso se llama engrosamiento. El primer año se divide en etapas críticas donde las precauciones van relajándose a medida que los niveles de glóbulos blancos se estabilizan.

Los 3 pilares del cuidado en casa
1. Prevención estricta de infecciones
Durante los primeros 100 días, el riesgo de infección es máximo.
- Higiene del entorno: La casa debe estar impecable, pero sin usar productos excesivamente irritantes. Se recomienda evitar alfombras, cortinas pesadas y plantas naturales (por el moho y las bacterias en la tierra).
- Contacto social: Se deben evitar las multitudes y el contacto con personas enfermas. Las visitas deben ser restringidas y siempre con lavado de manos previo.
- Uso de mascarilla: Es obligatoria en exteriores o en centros médicos para proteger el sistema respiratorio aún vulnerable.
2. Alimentación de “baja carga bacteriana” (Dieta Neutropénica)
El sistema digestivo es una vía de entrada común para gérmenes.
- Prohibidos: Carnes crudas o poco cocidas, embutidos, quesos azules o sin pasteurizar, y frutas/verduras que no puedan pelarse o desinfectarse profundamente.
- Permitidos: Alimentos bien cocidos, frutas de cáscara gruesa (banana, naranja) y agua embotellada o filtrada.
3. Cuidado de la piel y mucosas
La quimioterapia previa y los fármacos inmunosupresores dejan la piel muy sensible.
- Protección solar: Los rayos UV pueden desencadenar la Enfermedad de Injerto contra Huésped (EICH) en la piel. El uso de protector solar factor 50+ es obligatorio incluso en días nublados.
- Salud bucal: Uso de cepillos de cerdas ultra suaves para evitar sangrados e infecciones en las encías.
Vigilancia de la Enfermedad de Injerto contra Huésped (EICH)
Si el trasplante fue de un donante (alogénico), existe el riesgo de que las nuevas células ataquen al cuerpo del paciente. Debes avisar al médico de inmediato si notas:
- Piel: Sarpullido rojo similar a una quemadura solar, especialmente en palmas y plantas.
- Digestión: Diarrea persistente, náuseas o dolor abdominal.
- Hígado: Color amarillento en ojos o piel (ictericia).
La vuelta a la “normalidad”
A partir de los 6 meses, si los análisis son buenos, el médico puede permitir:
- Regreso gradual al trabajo o estudio (evitando picos de estrés).
- Reintroducción de más alimentos a la dieta.
- Re-vacunación: Generalmente, al año del trasplante, se inicia de nuevo el calendario de vacunación infantil para “enseñar” al nuevo sistema inmune a defenderse.