Hasta hace unos años, los médicos no tenían un nombre para la enfermedad pulmonar que estaban viendo en jóvenes usuarios de cigarrillos electrónicos. Hoy la conocemos como EVALI. Esta condición es una respuesta inflamatoria severa de los pulmones a las sustancias químicas presentes en los dispositivos de vapeo, y puede progresar rápidamente si no se recibe atención médica.

¿Qué causa el EVALI?
Aunque la investigación sigue abierta, se ha identificado al acetato de vitamina E (un espesante utilizado en algunos líquidos de vapeo) como uno de los principales responsables. Al ser inhalado, este compuesto interfiere con la función normal de los pulmones, impidiendo que el oxígeno pase correctamente a la sangre.
Síntomas que no debes ignorar
El desafío del EVALI es que sus síntomas iniciales pueden confundirse con una gripe o incluso con COVID-19. Sin embargo, en el contexto de un usuario de vapeo, son señales de alerta roja:
- Dificultad respiratoria (Disnea): Sentir que te falta el aire incluso estando en reposo.
- Dolor en el pecho: Una opresión que empeora al respirar profundamente.
- Tos seca persistente: Que no mejora con el paso de los días.
- Síntomas gastrointestinales: Curiosamente, muchos pacientes presentan náuseas, vómitos o diarrea antes de los problemas respiratorios.
- Fiebre y escalofríos: Señal de una inflamación sistémica importante.
Cuándo acudir a urgencias
Si vapeas (o has vapeado recientemente) y experimentas una fatiga inusual acompañada de falta de aire, no esperes. El diagnóstico temprano es crucial, ya que los casos graves pueden requerir hospitalización y asistencia de oxígeno.
“El EVALI es la cara más peligrosa del uso de estos dispositivos. Como explicamos en nuestra guía completa sobre el vapeo y sus riesgos, la seguridad de inhalar saborizantes y solventes químicos nunca ha sido garantizada, y los efectos pueden ser inmediatos.”
La importancia de la honestidad médica
Muchos jóvenes temen admitir que vapean cuando llegan a consulta. Sin embargo, para un diagnóstico de EVALI, los médicos deben descartar infecciones bacterianas o virales. Ser honesto con tu médico sobre el uso de vaporizadores puede salvarte la vida, ya que el tratamiento (que suele incluir el uso de corticoides) es muy diferente al de una neumonía común.