Identidad y Conflicto: ¿Qué es la Enfermedad de Injerto contra Huésped y cómo se trata?

17 febrero, 2026 3 min read
Written by: Romina
Prevención

Un malentendido biológico

En un trasplante de órganos convencional (como uno de riñón), el cuerpo del paciente puede rechazar el órgano. En el trasplante de médula ósea, ocurre lo contrario: es el “órgano” nuevo (el sistema inmune del donante) el que rechaza al paciente. Las células T del donante, diseñadas para atacar virus y tumores, perciben los tejidos del receptor como algo “extraño” e inician un ataque inflamatorio.

Tipos de EICH: Aguda vs. Crónica

La enfermedad se manifiesta de dos formas distintas dependiendo del tiempo y los síntomas:

1. EICH Aguda

Suele aparecer en los primeros 100 días tras el trasplante. Afecta principalmente a tres órganos:

  • Piel: Sarpullidos o quemaduras que comienzan en las palmas de las manos, plantas de los pies y la cara, pudiendo extenderse al tronco.
  • Hígado: Inflamación que causa ictericia (color amarillento en ojos y piel) y alteración de las enzimas hepáticas.
  • Tracto Gastrointestinal: Diarrea acuosa intensa, náuseas, vómitos y dolor abdominal.

2. EICH Crónica

Aparece después de los 100 días y puede durar años. Se asemeja a una enfermedad autoinmune (como el lupus o la esclerodermia) y puede afectar a casi cualquier parte del cuerpo:

  • Ojos y Boca: Sequedad extrema (síndrome de ojo seco), llagas o sensibilidad a alimentos picantes.
  • Articulaciones: Rigidez y pérdida de movilidad.
  • Pulmones: Dificultad para respirar debido a la inflamación de los bronquiolos.

Prevención y Tratamiento

El equilibrio es la clave: necesitamos que el nuevo sistema inmune ataque al cáncer (efecto injerto contra tumor), pero no al paciente.

  1. Profilaxis (Prevención): Desde antes del trasplante, los pacientes reciben fármacos inmunosupresores (como ciclosporina o metotrexato) para “sedar” a las células del donante y evitar que despierten con agresividad.
  2. Corticosteroides: Son la primera línea de defensa si la EICH aparece. Ayudan a calmar la inflamación sistémica.
  3. Terapias de segunda línea: Si los corticoides no funcionan, existen tratamientos modernos como la fotoféresis extracorpórea (donde se trata la sangre con luz ultravioleta para modular los linfocitos) o fármacos biológicos específicos.

El papel del paciente: Vigilancia activa

El éxito del tratamiento depende de la detección temprana. Es vital que el paciente reporte de inmediato:

  • Cualquier cambio en la textura o color de la piel.
  • Sequedad inusual en ojos o boca.
  • Aumento en el número de deposiciones diarias.