Un malentendido biológico
En un trasplante de órganos convencional (como uno de riñón), el cuerpo del paciente puede rechazar el órgano. En el trasplante de médula ósea, ocurre lo contrario: es el “órgano” nuevo (el sistema inmune del donante) el que rechaza al paciente. Las células T del donante, diseñadas para atacar virus y tumores, perciben los tejidos del receptor como algo “extraño” e inician un ataque inflamatorio.

Tipos de EICH: Aguda vs. Crónica
La enfermedad se manifiesta de dos formas distintas dependiendo del tiempo y los síntomas:
1. EICH Aguda
Suele aparecer en los primeros 100 días tras el trasplante. Afecta principalmente a tres órganos:
- Piel: Sarpullidos o quemaduras que comienzan en las palmas de las manos, plantas de los pies y la cara, pudiendo extenderse al tronco.
- Hígado: Inflamación que causa ictericia (color amarillento en ojos y piel) y alteración de las enzimas hepáticas.
- Tracto Gastrointestinal: Diarrea acuosa intensa, náuseas, vómitos y dolor abdominal.
2. EICH Crónica
Aparece después de los 100 días y puede durar años. Se asemeja a una enfermedad autoinmune (como el lupus o la esclerodermia) y puede afectar a casi cualquier parte del cuerpo:
- Ojos y Boca: Sequedad extrema (síndrome de ojo seco), llagas o sensibilidad a alimentos picantes.
- Articulaciones: Rigidez y pérdida de movilidad.
- Pulmones: Dificultad para respirar debido a la inflamación de los bronquiolos.
Prevención y Tratamiento
El equilibrio es la clave: necesitamos que el nuevo sistema inmune ataque al cáncer (efecto injerto contra tumor), pero no al paciente.
- Profilaxis (Prevención): Desde antes del trasplante, los pacientes reciben fármacos inmunosupresores (como ciclosporina o metotrexato) para “sedar” a las células del donante y evitar que despierten con agresividad.
- Corticosteroides: Son la primera línea de defensa si la EICH aparece. Ayudan a calmar la inflamación sistémica.
- Terapias de segunda línea: Si los corticoides no funcionan, existen tratamientos modernos como la fotoféresis extracorpórea (donde se trata la sangre con luz ultravioleta para modular los linfocitos) o fármacos biológicos específicos.
El papel del paciente: Vigilancia activa
El éxito del tratamiento depende de la detección temprana. Es vital que el paciente reporte de inmediato:
- Cualquier cambio en la textura o color de la piel.
- Sequedad inusual en ojos o boca.
- Aumento en el número de deposiciones diarias.