Maternidad después del cáncer: Guía de preservación de la fertilidad para pacientes jóvenes

26 enero, 2026 2 min read
Written by: Romina
Ginecología

Actuar a tiempo: La ventana de oportunidad

Muchos fármacos quimioterápicos son gonadotóxicos, lo que significa que pueden dañar los óvulos de forma irreversible o inducir una menopausia precoz. Por ello, la consulta con un especialista en fertilidad debe ser una prioridad inmediata tras el diagnóstico.

Opciones actuales de preservación

1. Vitrificación de Oocitos (Congelación de óvulos)

Es la técnica más común y efectiva. Consiste en una estimulación ovárica mediante hormonas para extraer varios óvulos y congelarlos a temperaturas de -196°C.

  • Ventaja: Permite conservar los óvulos con la edad y calidad del momento del diagnóstico.
  • Punto a considerar: Requiere entre 10 y 14 días, por lo que el oncólogo debe confirmar que este breve retraso en la quimioterapia es seguro.

2. Criopreservación de Tejido Ovárico

Se extrae una pequeña parte de la corteza del ovario mediante laparoscopia para congelarla. Una vez superado el cáncer, este tejido se puede reimplantar.

  • Ventaja: Es la única opción para niñas que aún no han tenido la menarquia o para pacientes que no pueden esperar 10 días para iniciar la quimioterapia. Además, puede restaurar la función hormonal natural.

3. Transposición Ovárica (Ooforopexia)

Si el tratamiento consiste en radioterapia pélvica, los cirujanos pueden desplazar los ovarios quirúrgicamente hacia una zona más alta del abdomen, fuera del campo de radiación.

  • Ventaja: Protege los ovarios del daño directo por radiación sin necesidad de congelar células.

4. Supresión Ovárica con Análogos de la GnRH

Consiste en inyecciones que “duermen” los ovarios durante la quimioterapia.

  • Teoría: Al estar inactivos, los ovarios reciben menos flujo sanguíneo y, por tanto, menos dosis del fármaco tóxico. Suele usarse como complemento a la vitrificación.

Mitos y Realidades

  • Mito: “El embarazo tras el cáncer aumenta el riesgo de recaída”.
  • Realidad: Estudios extensos han demostrado que el embarazo no aumenta el riesgo de recurrencia en la mayoría de los cánceres de mama, siempre que se respete el tiempo de espera recomendado por el oncólogo.
  • Mito: “Los hijos de supervivientes de cáncer tienen más riesgo de malformaciones”.
  • Realidad: No hay evidencia de que los tratamientos oncológicos previos afecten la salud genética de los futuros hijos concebidos tras la curación.