La revolución de la neurocirugía intrauterina
Históricamente, el tratamiento del mielomeningocele (la forma más grave de espina bífida) se realizaba exclusivamente en las primeras 48 horas tras el nacimiento. Sin embargo, en las últimas décadas, la medicina ha dado un salto cualitativo con la cirugía fetal, una intervención que permite reparar el defecto en la columna mientras el bebé aún se encuentra en el útero materno.
Esta técnica se basa en la “hipótesis de los dos golpes”: el primero es el defecto genético de formación, y el segundo es el daño progresivo que causa el contacto del tejido nervioso expuesto con el líquido amniótico. Al cerrar la lesión de forma temprana, se detiene este segundo daño, mejorando significativamente las funciones motoras y neurológicas.
Los beneficios de intervenir en el útero
Los resultados del estudio pionero MOMS (Management of Myelomeningocele Study) demostraron que la cirugía prenatal ofrece ventajas claras frente a la reparación posnatal:
- Reducción de la hidrocefalia: Disminuye en un 50% la necesidad de colocar una válvula de derivación al nacer, ya que ayuda a que el cerebro se mantenga en una posición más normal (revirtiendo parcialmente la malformación de Chiari).
- Mejora en la movilidad: Los niños operados antes de nacer tienen el doble de probabilidades de caminar sin necesidad de muletas o aparatos ortopédicos.
- Protección neurológica: Al sellar la médula, se evita el desgaste químico y traumático que ocurre durante el resto del embarazo.

Técnicas actuales: ¿Cirugía abierta o fetoscopia?
Existen dos enfoques principales para realizar esta intervención, generalmente entre las semanas 19 y 26 de gestación:
- Cirugía Fetal Abierta: Se realiza una incisión en el abdomen y útero materno para acceder directamente a la espalda del bebé. Es la técnica con mayor evidencia científica acumulada hasta la fecha.
- Fetoscopia (Cirugía mínimamente invasiva): A través de pequeñas incisiones y el uso de cámaras (endoscopios), se repara el defecto. Esta técnica busca reducir los riesgos para la madre y permitir un parto vaginal en el futuro, aunque requiere una alta especialización técnica.
Riesgos y criterios de selección
No todos los casos son candidatos para esta intervención. El equipo multidisciplinario evalúa estrictamente:
- La salud materna: No debe haber condiciones que pongan en riesgo la vida de la madre durante la cirugía.
- El riesgo de parto prematuro: Es el principal desafío de la cirugía fetal, por lo que se requiere un seguimiento exhaustivo tras la operación.
- La ubicación del defecto: La cirugía suele ser más efectiva en lesiones ubicadas entre las vértebras T1 y S1.
Un nuevo estándar de cuidado
La cirugía fetal no es una “cura” definitiva, pero es el avance más significativo en la historia del tratamiento del disrafismo espinal. Gracias a ella, muchos niños hoy disfrutan de una independencia física que antes se consideraba inalcanzable, marcando el inicio de una nueva era en la medicina materno-fetal.