Insuficiencia pancreática exocrina en niños con diabetes y diarreas crónicas: diagnóstico y manejo clínico

4 noviembre, 2025 4 min read
Written by: Romina
Diabetes

La insuficiencia pancreática exocrina (IPE) en la población pediátrica es una condición que puede presentarse en niños y adolescentes con diabetes mellitus, complicando el cuadro clínico con diarreas crónicas, malabsorción y déficit nutricionales. Uno de los síntomas característicos es la esteatorrea, definida como la presencia de grasa anormalmente elevada en las heces, que se manifiestan espumosas, malolientes y flotantes.

Relación entre diabetes y función pancreática

El páncreas cumple tanto funciones endocrinas (producción de insulina) como exocrinas (secreción de enzimas digestivas). En pacientes diabéticos, la atrofia de las células acinares puede comprometer la digestión de proteínas, grasas y carbohidratos, favoreciendo la aparición de IPE.
De igual forma, enfermedades pancreáticas crónicas, como la pancreatitis recurrente, pueden producir insuficiencia exocrina y posteriormente evolucionar hacia diabetes mellitus.

Hipótesis sobre la conexión diabetes–insuficiencia pancreática

En un artículo publicado en 2011 en Experimental Research, Philip D. Hart y Nist Ewald propusieron diferentes mecanismos que relacionan la diabetes tipo 1 y 2 con la insuficiencia pancreática exocrina:

  1. Falta de insulina como factor atrófico que contribuye a la degeneración pancreática.
  2. Alteraciones en la secreción digestiva o en la acción de hormonas de los islotes de Langerhans.
  3. Procesos autoinmunes que afectan tanto a la función endocrina como exocrina.
  4. Enfermedad pancreática primaria que desencadena diabetes, o viceversa.
  5. Alteraciones neuropáticas diabéticas con impacto morfológico y funcional en el páncreas.

En conclusión, una condición puede desencadenar la otra, por lo que el diagnóstico debe considerar esta interrelación.

Evaluación inicial del paciente pediátrico

Ante un niño diabético con diarreas persistentes y malabsorción, el primer paso es la evaluación por un gastroenterólogo pediátrico.

  • Se deben descartar causas infecciosas frecuentes como Giardia o Cryptosporidium mediante pruebas de heces.
  • Si no hay pérdida de peso significativa, puede investigarse intolerancia a la lactosa con pruebas de aliento, además de dieta y probióticos.
  • También debe considerarse la enfermedad celíaca, frecuente en pacientes diabéticos. Estudios serológicos como anticuerpos antigliadina y anti-transglutaminasa junto a la biopsia duodenal permiten confirmar el diagnóstico. Una dieta libre de gluten suele mejorar la absorción y el cuadro clínico.

Pruebas para insuficiencia pancreática exocrina

Si las causas anteriores se descartan, se deben realizar estudios específicos de función pancreática:

  • Prueba de Sudan en heces.
  • Cuantificación de grasas en heces (72 horas).
  • Elastasa fecal.
  • Estimulación con secretina, con análisis de enzimas en fluido duodenal, considerada una de las pruebas más concluyentes.

El tratamiento incluye una dieta balanceada acorde a la diabetes y la administración de enzimas pancreáticas, lo que mejora la absorción, nutrición y crecimiento.

Otras condiciones asociadas

La fibrosis quística es otra enfermedad pediátrica que puede provocar insuficiencia pancreática exocrina. En estos casos, las pruebas de sudor y genéticas resultan esenciales para el diagnóstico. Los pacientes pueden presentar problemas respiratorios crónicos, pólipos nasales, infecciones recurrentes, retraso en el crecimiento y malabsorción grave, lo que justifica la suplementación enzimática de forma temprana.

Conclusión

La insuficiencia pancreática exocrina debe sospecharse en niños diabéticos con diarreas crónicas, pérdida de peso, fallo en el crecimiento o deficiencia de vitaminas liposolubles (A, D, E y K). La detección temprana y un abordaje multidisciplinario permiten mejorar la calidad de vida y reducir complicaciones nutricionales a largo plazo.