El azúcar está mucho más presente en nuestra alimentación de lo que creemos. Diversos estudios advierten que los niños consumen gran parte de la cantidad recomendada de este ingrediente antes incluso de salir al colegio.

El problema del desayuno
El desayuno debería incluir alimentos saludables como leche, fruta y cereales integrales, pero en muchos casos es reemplazado por productos ultraprocesados:
- Bollería industrial con exceso de azúcar y calorías.
- Zumos envasados que los padres confunden con jugos naturales.
- Batidos y cereales de chocolate, con altos niveles de azúcar añadido.
Según especialistas en nutrición, la cantidad diaria recomendada de azúcar es de 19 gramos para niños de 4 a 6 años y de 24 gramos para los de 7 a 10 años. Sin embargo, muchos alcanzan estas cifras solo con el desayuno.
El exceso en el recreo
El problema continúa en el recreo, donde los niños suelen consumir nuevamente bollería, zumos industriales o golosinas. En algunos colegios, las cafeterías ofrecen chucherías que aumentan aún más la ingesta de azúcar.
De esta manera, para la hora del almuerzo, muchos niños ya han alcanzado o superado la cantidad máxima diaria de azúcar recomendada.
Meriendas y cena: un consumo desbordado
El exceso no termina ahí. Durante la tarde y la noche, es común que los niños ingieran más azúcar a través de:
- Refrescos y bebidas carbonatadas.
- Chocolates y golosinas.
- Salsas y alimentos procesados.
Como consecuencia, antes de llegar a la cena ya habrán duplicado o incluso triplicado el límite aconsejado.
La importancia de una alimentación equilibrada
El consumo excesivo de azúcar durante la infancia está asociado a un mayor riesgo de obesidad, diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares en el futuro. Por ello, es esencial que los padres fomenten hábitos saludables, sustituyan ultraprocesados por alimentos frescos y enseñen a sus hijos a reconocer los riesgos del azúcar oculto en muchos productos cotidianos.