Pies planos y rodillas valgas: el efecto dominó que afecta la postura de tus hijos

25 diciembre, 2025 3 min read
Written by: Romina
Traumatologia

¿Por qué el pie y la rodilla se afectan mutuamente?

El cuerpo humano funciona como una estructura de ingeniería donde cada pieza influye en la siguiente. Cuando hablamos de los miembros inferiores, los pies son los cimientos. Si el cimiento falla o se inclina, toda la estructura superior —tobillos, rodillas e incluso la cadera— debe ajustarse para compensar ese movimiento.

La relación entre el pie plano valgo y las rodillas valgas (en X) es tan directa que, a menudo, tratar una de las condiciones sin considerar la otra resulta en un tratamiento incompleto.

El “Efecto Dominó” de la pisada

Cuando un niño tiene pie plano, el arco longitudinal desaparece y el talón se vuelca hacia adentro. Este movimiento desencadena una reacción en cadena:

  1. Pronación del pie: El pie se desploma hacia el interior.
  2. Rotación interna de la tibia: Al caerse el arco, el hueso de la pierna (tibia) se ve obligado a rotar hacia adentro.
  3. Desviación de la rodilla: Esta rotación interna empuja las rodillas hacia el centro, haciendo que se junten.

En resumen: un pie que “se cae” hacia adentro empuja la rodilla hacia adentro.

¿Cuál es el origen: el pie o la rodilla?

Esta es la pregunta del millón. La respuesta varía según el niño:

  • El pie como causa: En muchos casos, un pie plano con mucha laxitud ligamentosa es el responsable de que las rodillas se vuelvan valgas para mantener el equilibrio.
  • La rodilla como causa: En otros niños, la desviación ósea está en el fémur o la tibia (genu valgo óseo). Para poder apoyar el pie plano sobre el suelo ante unas rodillas que se chocan, el pie se ve obligado a aplanarse.

¿Cuándo es necesario el uso de plantillas?

Existe un mito común: “las plantillas curan el pie plano”. La realidad es que las plantillas no crean un arco que no existe, pero son fundamentales para:

  • Alinear el eje: Al sostener el talón en una posición neutra, evitan que la rodilla siga rotando hacia adentro.
  • Reducir el dolor: Evitan la fatiga muscular y el dolor en el crecimiento.
  • Mejorar la agilidad: Un pie alineado permite una carrera más eficiente y menos tropiezos.

Tratamiento integral: Más allá de los soportes

Para corregir esta relación, el tratamiento moderno combina:

  1. Calzado adecuado: Zapatos con un buen contrafuerte (la parte de atrás) que sujete el talón.
  2. Fisioterapia: Ejercicios para fortalecer los músculos que sostienen el arco (como caminar de puntillas) y músculos de la cadera que ayudan a “abrir” las rodillas.
  3. Evaluación quirúrgica: En casos severos donde el crecimiento guiado (en rodillas) o una pequeña cirugía de soporte (en pies) sea necesaria para evitar una artrosis temprana.