La evolución de las piernas en el crecimiento: de bebés a adolescentes
Es común observar que no todo el mundo camina con las piernas rectas. Una de las alteraciones más frecuentes es el genu valgo, conocido popularmente como “rodillas en X”. Según la Dra. Pilar Rovira, del Hospital Sant Joan de Déu, es vital entender que la forma de las piernas cambia con la edad y que, en la mayoría de los casos infantiles, se trata de algo fisiológico.
Sin embargo, si esta alineación no se corrige antes de finalizar el crecimiento, el desgaste articular aumenta significativamente, favoreciendo la aparición de una artrosis precoz en la vida adulta.

El calendario del crecimiento: ¿Qué es normal?
Las piernas de los niños atraviesan distintas etapas naturales:
- Bebés: Las piernas suelen estar arqueadas hacia fuera (genu varo).
- 3 a 4 años: Es el pico del genu valgo. Es habitual y normal que las rodillas se junten.
- 8 años: A esta edad el eje de la pierna suele ser definitivo. Si al juntar las rodillas la distancia entre los tobillos es superior a 8 centímetros, es el momento de realizar un estudio especializado.
Signos de alerta para los padres
Más allá de la estética, existen señales funcionales que pueden indicar un genu valgo marcado:
- Al correr, el niño lanza los pies hacia los lados.
- Las rodillas chocan entre sí al caminar.
- Tropiezos o caídas frecuentes.
- Percepción de que el niño es “poco ágil” en actividades deportivas.
Factores de riesgo: El peso y la genética
No siempre se trata de una desviación ósea. En niños con mucha elasticidad (laxitud) o con sobrepeso, los muslos pueden dar una falsa apariencia de valgo.
- Sobrepeso: El exceso de grasa en los muslos obliga a separar los pies, juntando las rodillas. En estos casos, el tratamiento principal es nutricional antes que quirúrgico.
- Genética y displasias: Aunque la causa suele ser desconocida, la herencia influye. En casos menores, puede asociarse a problemas generales del esqueleto (displasias óseas).
“Crecimiento guiado”: La cirugía sencilla y eficaz
Si el niño aún está creciendo, la técnica de elección es el crecimiento guiado. Es una intervención mínimamente invasiva con resultados excelentes:
- ¿En qué consiste?: Se colocan pequeñas placas con tornillos en la zona de crecimiento del hueso para “dirigir” la alineación mientras el niño estira.
- Recuperación rápida: El niño debe caminar y doblar la rodilla desde el primer día.
- Tiempos: El eje se corrige en un periodo de 6 meses a un año. Una vez alineadas, las placas se retiran.
- Niñas: Idealmente a los 11-12 años.
- Niños: Alrededor de los 13 años.
¿Qué ocurre en la edad adulta?
Si el crecimiento ya ha terminado, la corrección requiere una osteotomía. Esta cirugía es más agresiva, ya que implica cortar el hueso para realinearlo y fijarlo con placas o tutores externos. Aunque no impide la vida diaria, la intervención en adultos se recomienda para evitar el desgaste prematuro del cartílago.