Un hito en la fertilidad: el sueño de la gestación propia
Desde que en 2012 el Dr. Mats Brännström lideró en Suecia el primer nacimiento exitoso de un bebé gestado en un útero trasplantado, la ciencia ha abierto una puerta que antes parecía cerrada. Este procedimiento, aunque aún en etapa experimental, está diseñado para mujeres que carecen de útero (ya sea por condiciones congénitas como el Síndrome de Rokitansky o debido a una histerectomía previa), lo que afecta aproximadamente a una de cada 4,000 mujeres en el mundo.
A diferencia de otros trasplantes de órganos vitales, el de útero es un trasplante efímero o temporal: el órgano se implanta solo el tiempo necesario para cumplir su función reproductiva y luego se retira.

Requisitos y selección de la paciente
Para que una paciente sea candidata a este complejo protocolo, debe cumplir con criterios estrictos de salud:
- Estado físico: No ser fumadora, no padecer obesidad, enfermedades infecciosas ni antecedentes de cáncer.
- Reserva ovárica: Debe contar con óvulos de buena calidad (preferiblemente en mujeres menores de 35 años).
- Compatibilidad: Se busca la mayor inmunocompatibilidad posible con la donante para reducir el riesgo de rechazo. Curiosamente, en muchos casos exitosos, las donantes han sido madres o hermanas de la paciente, incluso en etapa postmenopáusica.
El protocolo: Del trasplante al nacimiento
El proceso es una carrera de fondo que involucra varias etapas críticas:
- Fecundación In Vitro (FIV) previa: Antes de la cirugía, la paciente debe realizar un tratamiento de FIV para crear y congelar embriones.
- La cirugía de trasplante: Es una intervención de alta complejidad que requiere un equipo multidisciplinario (cirujanos vasculares, ginecólogos y expertos en trasplantes) para conectar con éxito los vasos sanguíneos del nuevo órgano.
- Periodo de adaptación: Se espera un año tras el trasplante para asegurar que el útero sea viable y que el tratamiento inmunosupresor esté estabilizado. El primer signo de éxito es la aparición y regularidad de la menstruación.
- Transferencia embrionaria y embarazo: Se descongelan los embriones y se transfieren al útero trasplantado. Durante el embarazo, se monitoriza intensamente la circulación placentaria.
Ventajas y riesgos del procedimiento
Aunque conlleva los riesgos inherentes a cualquier cirugía mayor y al uso de inmunosupresores, el trasplante uterino presenta dos ventajas singulares:
- Pacientes sanas: A diferencia de los trasplantes de corazón o hígado, las receptoras suelen ser mujeres jóvenes y saludables.
- Retirada del órgano: Una vez cumplido el objetivo (un máximo de dos nacimientos o 5 años), el útero se extrae. Esto permite suspender los fármacos inmunosupresores, eliminando sus efectos secundarios a largo plazo.
El futuro: De la experimentación al estándar de cuidado
Actualmente, los equipos médicos se preparan con modelos animales antes de pasar a pacientes humanas. El objetivo de la comunidad médica es que este fascinante avance deje de ser una excepción experimental para convertirse en una opción de tratamiento estandarizada (standard of care) para miles de mujeres que desean experimentar la gestación.