Tus riñones hablan: Cómo interpretar la creatinina y la microalbúmina para proteger tu salud renal

25 febrero, 2026 3 min read
Written by: Romina
Diabetes

El filtro bajo presión

Imagina que tus riñones son coladores microscópicos. La diabetes mal controlada “carameliza” y endurece estos filtros, provocando dos cosas: que los desechos se queden dentro de la sangre y que las proteínas valiosas se escapen por la orina.

1. La Creatinina y la Tasa de Filtrado (TFG)

La creatinina es un residuo muscular que el riñón debe eliminar. Si el riñón falla, la creatinina sube en la sangre.

  • El número clave: Más que la creatinina sola, lo que importa es la Tasa de Filtrado Glomerular (TFG o eGFR).
  • Cómo leerlo: * 90 o más: Función normal.
    • 60 a 89: Disminución leve (alerta en prediabetes).
    • Menos de 60: Indica una enfermedad renal crónica establecida.
    • Menos de 15: Fallo renal grave que requiere diálisis o trasplante.

2. La Microalbúmina (El “chivato” de la diabetes)

La albúmina es una proteína que debería quedarse en la sangre. Si aparece en la orina (microalbuminuria), es la señal de que los filtros del riñón tienen “agujeros”.

  • Por qué es importante: Es el signo más temprano de daño renal. A menudo aparece cuando la creatinina aún es normal.
  • El valor ideal: Lo normal es tener menos de 30 mg/g en una muestra de orina. Si el valor está entre 30 y 300, el riñón está sufriendo y hay un alto riesgo cardiovascular asociado.

¿Por qué cuidar el riñón salva tu corazón?

Existe algo llamado Síndrome Cardiorrenal. Cuando los riñones no filtran bien, el cuerpo retiene líquidos y sales, lo que eleva la presión arterial y obliga al corazón a bombear con más fuerza, provocando insuficiencia cardíaca. Por eso, proteger el riñón es, en realidad, una forma de proteger el corazón.

3 Pasos para proteger tus filtros

  1. Controlar la Presión Arterial: El objetivo suele ser menos de 130/80 mmHg. La presión alta “rompe” físicamente los filtros del riñón.
  2. Medicamentos Protectores: Hoy existen fármacos (como los inhibidores de SGLT-2 o los IECA/ARA-II) que no solo bajan el azúcar o la presión, sino que ponen un “escudo” en el riñón para evitar que pierda proteína.
  3. Evitar el exceso de sal y antiinflamatorios: El consumo frecuente de analgésicos como el ibuprofeno o el exceso de sodio puede ser la gota que colme el vaso para un riñón diabético.