La carrera contra el tiempo en el útero materno
Durante años, el tratamiento estándar para el disrafismo abierto (mielomeningocele) consistía en operar al bebé en las primeras 48 horas de vida. Sin embargo, se descubrió que el daño a la médula espinal es progresivo: la exposición constante al líquido amniótico y el trauma físico dentro del útero agravan la lesión nerviosa. La cirugía fetal busca sellar el defecto antes de que este daño sea irreversible.

¿En qué consiste la intervención?
La cirugía suele realizarse entre las semanas 19 y 26 de embarazo. Existen dos métodos principales:
- Cirugía abierta: Se realiza una incisión en el útero de la madre para acceder directamente a la espalda del feto y cerrar la malformación.
- Fetoscopia (Mínimamente invasiva): Se utilizan pequeñas cámaras e instrumentos (similares a una laparoscopia) a través de pequeñas incisiones, lo que reduce el trauma uterino y el riesgo de parto prematuro.
Beneficios demostrados: Cambiando el futuro
El estudio histórico MOMS (Management of Myelomeningocele Study) demostró que los bebés operados antes de nacer presentan ventajas significativas frente a los operados al nacer:
- Menor riesgo de hidrocefalia: Se reduce a la mitad la necesidad de colocar una válvula de derivación cerebral, ya que se evita que el cerebro “descienda” hacia el canal espinal (Malformación de Chiari II).
- Mejor función motora: Los niños tienen el doble de probabilidades de caminar sin necesidad de muletas o dispositivos de apoyo.
- Protección nerviosa: Al sellar la espalda, se detiene el contacto tóxico del líquido amniótico con los nervios expuestos.
¿Quiénes son candidatos?
No todos los casos de espina bífida son aptos para cirugía fetal. Se requiere una evaluación exhaustiva que incluye:+1
- Tipo de lesión: Generalmente reservado para mielomeningoceles abiertos.
- Salud materna: La madre no debe tener condiciones que pongan en riesgo su vida durante una cirugía compleja.
- Ubicación de la lesión: El nivel de la columna afectado determina si el beneficio justifica los riesgos de la intervención.
Riesgos que se deben considerar
A pesar de sus beneficios, es una cirugía de alto riesgo. El principal peligro es el parto prematuro y la rotura de membranas. Además, la madre requiere un seguimiento extremadamente riguroso durante el resto del embarazo y, en el caso de la cirugía abierta, el parto deberá ser obligatoriamente por cesárea.