Hasta hace pocos años, el diagnóstico de agenesia mulleriana significaba la imposibilidad absoluta de gestar. Sin embargo, el trasplante de útero ha pasado de ser un experimento a una realidad clínica que permite a las mujeres con el Síndrome de Rokitansky vivir la experiencia biológica del embarazo y el parto.

¿Quiénes son candidatas para este procedimiento?
No todas las pacientes con MRKH son candidatas inmediatas. Para acceder a esta cirugía, se requiere una evaluación exhaustiva:
- Salud de los ovarios: Es indispensable que la mujer produzca óvulos sanos para realizar una Fecundación In Vitro (FIV).
- Estado de salud general: Al ser una cirugía mayor, se evalúa la función renal y cardiovascular.
- Estabilidad emocional: El proceso es largo y requiere una gran resiliencia psicológica.
El proceso: Un camino de varias etapas
1. Criopreservación de embriones
Antes del trasplante, la paciente se somete a una estimulación ovárica para extraer óvulos, fecundarlos con el esperma de su pareja (o donante) y congelar los embriones. Esto se hace antes de la cirugía para asegurar que, una vez que el útero esté en su lugar, se pueda proceder a la transferencia embrionaria sin demora.
2. La cirugía de trasplante
El útero puede provenir de una donante viva (generalmente un familiar cercano) o fallecida. Es una intervención compleja donde se deben conectar minuciosamente los vasos sanguíneos para asegurar que el nuevo órgano reciba flujo sanguíneo adecuado.
3. Medicación y espera
Tras la cirugía, la paciente debe tomar inmunosupresores para evitar que su cuerpo rechace el órgano. Se suele esperar entre 6 y 12 meses para confirmar que el útero es funcional antes de transferir el primer embrión.
El embarazo y el “final” del proceso
Debido a que es un útero trasplantado, el parto siempre se realiza mediante cesárea para evitar el estrés del trabajo de parto sobre las conexiones vasculares.
Un dato importante que muchas pacientes desconocen es que el trasplante es temporal. Una vez que la mujer ha tenido uno o dos hijos, el útero se retira mediante una histerectomía para que la paciente pueda dejar de tomar la medicación inmunosupresora y recuperar su vida normal.