El cierre del ciclo: ¿por qué y cómo se extrae el útero trasplantado tras el parto?

5 febrero, 2026 3 min read
Written by: Romina
Ginecología

La cirugía de explante: recuperando la libertad inmunológica

Una de las características más singulares del trasplante uterino es su naturaleza finita. Una vez que el órgano ha cumplido su función —traer una nueva vida al mundo—, la recomendación médica estándar es su extracción. Esta decisión se basa en un principio de balance de riesgos: el beneficio de mantener el órgano desaparece una vez que el deseo de maternidad ha sido satisfecho.

La cirugía de extracción, o histerectomía del injerto, es el paso final para que la paciente pueda retomar una vida sin la carga de la medicación inmunosupresora.

¿Por qué no dejar el útero de forma permanente?

A diferencia de otros órganos, el útero no es vital para la supervivencia de la mujer. Mantenerlo implicaría:

  • Uso crónico de inmunosupresores: Estos fármacos, necesarios para evitar el rechazo, tienen efectos secundarios a largo plazo como toxicidad renal, mayor riesgo de infecciones y aumento del riesgo de ciertos tipos de cáncer.
  • Riesgos vasculares: La compleja red de arterias y venas conectadas durante el trasplante puede generar complicaciones con el paso de los años si no se monitorea.
  • Menstruaciones asistidas: Sin el deseo de concebir, mantener el ciclo menstrual bajo inmunosupresión no aporta beneficios clínicos.

¿Cuándo se realiza la extracción?

El protocolo suele variar según el deseo de la paciente y el éxito del primer embarazo:

  1. Tras el primer parto: Si la paciente no desea más hijos, el útero puede extraerse durante la misma cesárea o unos meses después.
  2. Tras el segundo parto: El protocolo sueco permite un máximo de dos nacimientos o un límite de cinco años con el órgano. Una vez alcanzado este hito, la extracción es obligatoria.
  3. En caso de fallo o rechazo: Si el cuerpo presenta un rechazo mediado por anticuerpos que no responde al tratamiento, el órgano debe retirarse para proteger la salud de la receptora.

El procedimiento de explante

La cirugía de extracción suele ser menos compleja que la de implante, pero sigue requiriendo manos expertas:

  • Desconexión vascular: Se deben ligar y cortar con cuidado las anastomosis (uniones) vasculares creadas originalmente.
  • Recuperación rápida: Al ser pacientes generalmente sanas y jóvenes, la recuperación postoperatoria suele ser similar a la de una histerectomía convencional, con la ventaja añadida de que la paciente pronto dejará de tomar los fármacos inmunosupresores.

La vida después del trasplante

El mayor beneficio de la extracción es la suspensión inmediata de la terapia inmunosupresora. En pocas semanas, el sistema inmunitario de la mujer vuelve a su estado normal. Para muchas mujeres, este momento representa la culminación de un milagro médico: tienen a su hijo en brazos y recuperan la plena salud de su cuerpo, habiendo superado una condición que antes se consideraba una barrera insuperable para la maternidad.